lunes, 26 de octubre de 2015

The Martian


La película duró ciento cuarenta y pico minutos y se me hizo corta.

Supongo que la cinta empezó en el comienzo pero yo no llegué a verla bien hasta que el señor que estaba unas butacas más allá terminó su bolsa de gominolas y es que no hay que ser físico para saber que en la quietud del espacio cinematográfico los sonidos se amplifican y si uno es un poco, digamos propenso, a escuchar rumiar al de al lado, el principio no llega hasta un poco más allá del principio.

Sí, reconozco que soy de esos maniáticos a los que les molesta que la gente coma haciendo ruido y comente en voz audible el color del traje de la protagonista, tampoco me gusta que miren el móvil y aparezca, como un faro en la noche, una pantalla encendida en la oscuridad. Sólo soy tolerante con aquellos que comen mientras pasan los anuncios y próximos estrenos, pero creo que lo soy porque es lo mismo que hago yo.

Me animó a ir a cine una crítica que hizo Jesús en su facebook. Jesús no sólo comenta películas, también suele publicar recetas de cocina a esas horas en la que todos somos un poco como el perro de Pavlov y eso le hace tremendamente interesante, sadismo culinario le llamo yo, todo un ejemplo a seguir y como decía, fue por él que me decidí a ir a ver Marte, de Ridley Scott.


Es una película que trata un tema mil veces tratado, en la que sólo te preguntas en qué secuencia se le pinchará la rueda al vehículo marciano o si tendrá un final feliz o no. Pero, ¿qué más da que el tema esté repetido si la cosa entretiene? y en serio, esta película lo hace y dejándote además un buen sabor de boca.

La historia es de esas en las que cuando sales del cine estás convencidísimo de que tu verdadera vocación es la de ser astronauta y de que a pesar de los bloques hay un lugar para el entendimiento entre las naciones y que ese es el de la ciencia y que al final todo saldrá bien, hasta la música te transporta por que amigos, aunque pasen los años, el universo sigue siendo fascinante...


Así que les aconsejo que vayan a ver a Matt Damon y los suyos que igual no es tan guapo como George Clooney pero les aseguro que este film es infinitamente más entretenido que Gravity y además, y en esto creo que Jesús también me dará la razón, Jessica Chastain es mucho más maja que Sandra Bullock, por lo menos en lo que al color del pelo se refiere.

Termino de escribir esto habiendo perdonado por completo al de las gominolas y es que, como dijo el maestro, qué grande es el cine que es capaz de sacar lo mejor de cada uno.

martes, 20 de octubre de 2015

Robert de Niro vs blesayratoaltalego.com


La corrupción, según el CIS, es una de las mayores preocupaciones de los españoles. Pero, ¿qué es la corrupción?, aquí, como en tantas cosas cada cuál tendrá su opinión, aunque creo que todo el mundo estaría de acuerdo si decimos que son aquellas acciones por las que, aprovechándose de su posición social o administrativa, el que sea o los que sean, se saltan las normas para su propio beneficio.


La corrupción es un torpedo en la misma línea de flotación de la igualdad entre españoles. Hace que no todos juguemos en las mismas condiciones y lo que es peor, hace que unos tengamos que soportar económicamente los abusos de una minoría, nos hace más pobres, nos hace más vulnerables, nos resta libertad.

Ante esto se pueden tomar varias acciones:

- No votar a partidos que lleven corruptos en sus listas o soporten y apoyen gobiernos corruptos.

- Tratar de que la justicia actúe, denunciando, personándonos en los juzgados, persiguiendo y tratando de desenmascarar a aquellos que se lo están llevando crudo e impunemente delante de nuestras narices.

Lo que no sirve de nada es hablar de ello en la barra de un bar, lo que ya se ha demostrado que no sirve es denunciarlo en un programa de televisión o de radio con frases poderosas y piquitos de oro.

Ya lo dijo Robert de Niro en Ronin (1998) "Si no formas parte del problema, o formas parte de la solución o sólo formas parte del paisaje"
 


En UPYD no nos resignamos a ser sólo parte del paisaje, en UPYD llevamos tiempo tratando de ir más allá de las palabras y las barras de bar y se va notando nuestra acción. Por una parte hemos conocido todo el entramado de tarjetas negras y despropósitos varios, hemos visto a Rato declarar y por otra la asfixia informativa y financiera se ha cernido sobre nosotros

Ahora sólo queda tratar de explorar otras vías y modos o rendirnos, como lo segundo ni se plantea, hemos sacado esta campaña para recaudar fondos: blesayratoaltalego


Puede que alguien piense que acciones como esta no son propias de partidos políticos y puede que tengan razón si lo que entienden por partidos políticos son esas auguraciones de personas que no paran de hablar mientras se quedan inmóviles esperando tocar poder, pero hay otra forma de hacer política, la que hace daño de verdad a los corruptos, una forma que va más allá del bipartidismo ampliado que nos están vendiendo. Esa es UPYD, la que funciona.

lunes, 12 de octubre de 2015

12 de octubre, mis símbolos.


Muchos en el día de hoy dicen no creer en banderas ni en símbolos, dicen que pasan de colores y folclores y entiendo que hablen así pues en muchas ocasiones todos estas formas han sido utilizadas para colocar a unos encima de otros y justificar las más distintas barbaridades.

Pero como siempre hay un pero en todas las historias, la bandera, nuestro himno y el escudo de España pueden verse de otro modo, de ese modo que hace que me reconcilie con esta Patria nuestra que tantos disgustos me está dando últimamente.

Una bandera en la que aparecemos todos, los de arriba y los de abajo, los unos y los otros, todos: Los que heredamos un pasado de claros y oscuros y por los que corre sangre árabe, romana, celta y vaya usted a saber de qué tipo más.

Este 12 de octubre puede entenderse como un día rancio de costumbres trasnochadas, o como la fiesta de aquellos que nos sentimos unidos por unos lazos invisibles que van desde el continente americano, hasta lo más viejo de la vieja Europa.

Me gustan mis banderas, la de Europa, la de las Naciones Unidas, la de España, la de Extremadura, la de Madrid, la de Aragón y la de Castilla y León, todas ellas forman parte de mí. Me gustan también otras que sin pertenecerme cuando las miro del modo adecuado no me excluyen, me complementan, me recuerdan a otros que no son exactamente iguales pero que me gusta tener a mi lado, esos de los que tengo tanto que aprender.

Me gustan mis símbolos y los que sin serlo hacen este mundo más amable: Elvis, los Beatles, la pasta, el sushi, el flamenco, la manzana de Macintosh, el pingüino de Linux, la bandera del orgullo, todos ellos son de una u otra forma símbolos y todos ellos son buenos, la cosa es mirarlos de la manera adecuada, que sirvan para unir y no para excluir. Ver en cada "forma" un lugar de encuentro.


Por ello, feliz 12 de octubre y a recuperar esa España que nos hace sentirnos orgullosos a todos, la de todos, esa en la que no sobra nadie y nos hace cada día mejores.

viernes, 9 de octubre de 2015

Somos iguales, juguemos con las mismas reglas.


Van a subirnos los impuestos. El PSOE de Vara dice que es necesario, que los del PP lo han dejado todo manga por hombro, que la situación lo requiere. Lo mismo con el agua. No van a suprimir el canon por ahora. Sí, ya sé que lo habían prometido pero es que la cosa está muy mal. Es decir, que seguirán cobrándonos un poco más por algo tan necesario para todos como es el agua, por algo de lo que nadie puede prescindir. 

Mientras, en el País vasco y en Navarra, siguen disfrutando de una fiscalidad especial y todo parece indicar que en Cataluña van a conseguir algo parecido. ¿Qué significa todo esto? Sencilla y llanamente que no todos somos iguales, que si vives en determinadas coordenadas geográficas tienes más derechos que si vives unos kilómetros más allá. Y que mi hijo, si nadie lo remedia, va a tenerlo mucho más difícil que otros sólo por vivir en Extremadura. 

En España, amparados por ciertos derechos históricos o singularidades territoriales, se está permitiendo algo tan injusto como que no juguemos todos con las mismas reglas. Parece ser que como unos hablan otro idioma aparte del castellano, son singulares y por eso han de tener más privilegios. Parece que como al País Vasco y a Navarra hace años, les concedieron unos privilegios fiscales ahora han de seguir teniéndolos. Y la pregunta siguiente es obvia, porqué usamos el idioma y no la vegetación como hecho diferencial. Usemos la dehesa, usemos el agua embalsada, usemos la densidad de población, ¿acaso estos no son hechos diferenciales…? ¿Por qué unos sí y otros no? 

Podríamos entender que los nacionalistas vascos, navarros y catalanes, así como los gallegos, defendiesen ciertos postulados, lo que es inaceptable es la tibieza con la que actúan los partidos que se denominan a sí mismos constitucionalistas, en silencio, sin alzar la voz contra semejante injusticia. Todos igual, o casi todos. Todos menos UPyD. 

PP, PSOE, IU, Ciudadanos, Podemos, todos ellos defienden unos postulados diferentes según la zona geográfica en la que nos encontremos. Bye-bye, a la solidaridad interterritorial, welcome, electoralismo puro y duro. Sólo el partido de Andrés Herzog y Gorka Maneiro, y desde hace años es capaz de decir alto y claro que los territorios no tienen derechos, que los únicos que tienen derechos son las personas. 


 
En Extremadura, sólo UPyD ha pedido a la Asamblea que se pronuncie a favor de la igualdad entre españoles. Vara y Monago, que se supone son barones de peso y suelen reivindicarse como adalides de lo extremeño, callan y se pliegan ante ese “pluri-argumentario” que sólo sirve para aplacar conciencias y contentar oídos, y que hasta ahora sólo ha conseguido que sigamos sin un tren rápido que nos una con el norte-sur o con el centro de la península, con una tasa de desempleo vergonzosa, con nuestros mejores y más preparados jóvenes emigrando igual que hicieron sus mayores, y esta semana con una nueva subida de impuestos y una nueva promesa electoral incumplida, pagando un poco más por uno de los bienes que deberían estar asegurados para todos como es el del agua. 

Pero esto puede ser diferente, se puede cambiar, no tenemos porqué aguantar que unos tengan más ventajas que nosotros, desde UPyD venimos insistiendo en ello desde hace ya 8 años. Hemos de renovar la Constitución por supuesto, pero no como dicen para consolidar lo que ya es un hecho de facto, las evidentes asimetrías del Estado, si no para garantizar esa solidaridad interterritorial de la que habla la Carta Magna y que sólo UPyD defiende. 

Todos somos iguales y merecemos participar con las mismas reglas del juego.

domingo, 12 de abril de 2015

#yosigosiendodeUPyD


Carta publicada en la sección de opinión del diario Hoy. 12 de abril de 2015.

Ayer fue parte de Asturias y hoy lo han sido algunos de Aragón y mañana puede que haya otros. Lo que parece a ojos de todos es la descomposición de un partido político, de UPyD para ser más exactos, no es más que otro ejemplo de la cíclica historia del ser humano, la poderosa atracción fatal del sillón institucional. 

A nadie ha de sorprender que en un grupo de personas se comporten como eso, como personas, y que sobre un mismo tema tengan opiniones enfrentadas, o que ante un determinado problema planteen soluciones diferentes. Pero no debemos caer en el engaño del humo que se ha creado sobre todo este tema, no hablamos de la dirección y sus decisiones y no hablamos de Rosa Díez, todo eso no es más que el adorno que se le pone al “pastel” para que resulte más apetecible y tragable, ese azúcar en la píldora que os dan que diría Mary Poppins. El “pastel” en nuestro caso, se llama pacto con Ciudadanos y esa ha sido la cuña que se ha insertado en la organización y la que amenaza con partir el tronco magenta. 

La discusión es la siguiente: en el escenario de una profunda crisis económica y de las instituciones, donde la corrupción y el despilfarro son moneda común, en el que los dos viejos y poderosos mastodontes políticos preocupados únicamente de sí mismos, como son el PP y el PSOE, tratan como pueden de mantener su “chiringuito” en pie, en ese escenario, digo, aparecen una nueva serie de partidos que pretenden romper con una inercia que parece llevarnos al abismo. Cada uno de ellos tiene sus propios modos y sus propias normas, y de entre esos partidos aparecen dos, Ciudadanos primero y luego UPyD, que llevan entre sus principios la defensa de la unidad de España, y es precisamente esta similitud la que hace que muchos vean poco “eficiente” que ambas formaciones vayan por caminos separados y no converjan en una sola plataforma (la famosa tercera vía) que suponga una alternativa al bipartidismo. 

Esta corriente de pensamiento, la de la unión y la tercera vía, se hace cada vez más visible con los artículos del ex eurodiputado de UPyD, Sosa Wagner, y las negociaciones que mantuvieron UPyD y Ciudadanos después del verano. También, pero no tan visibles, aumentan los que, viendo el modo de expandir el partido que tiene Ciudadanos, pactando con regionalistas y aceptando entre sus filas concejales electos bajo otras siglas que seguían ejerciendo su labor municipal, piensan que la unión con el partido de Albert Rivera sólo supondría la desaparición “de facto” del proyecto, eminentemente nacional y basado en la igualdad de derechos y deberes de los españoles que representa UPyD. 

Esta pues, es la situación, Maquiavelo entre nosotros, de nuevo la historia que se empeña en dar una vuelta y ponernos en la casilla de salida: ¿Aceptamos una unión que podría “amenazar” a los todopoderosos PP y PSOE aún a sabiendas de que hay tránsfugas entre nosotros? ¿Nos damos de la mano aún asumiendo que posiblemente tengamos que abogar por una fiscalidad especial para Cataluña y seguir “tragando” con los fueros vascos y navarros, ejemplo claro donde los haya de que las desigualdades entre españoles son evidentes? Hacemos esto, ¿o seguimos empeñados en nuestras ideas a pesar de que eso suponga que lo que parecía iba a ser un resultado electoral fantástico no lo sea tanto? ¿Nos mantenemos fieles a los ideales de igualdad, de solidaridad interterritorial, de defesa de lo común, o no? Esta es la cuestión que diría el inglés. 

En esta tesitura en la que nos coloca la historia, yo le tengo que dar un “no” a Maquiavelo, para mí el fin nunca justificará los medios y desde mi posición de Coordinador Territorial de UPyD en Extremadura y ahora como candidato a presidir el Gobierno extremeño, no puedo aceptar que para tratar de hacer sombra a Monago o a Vara, debamos aceptar que una concejala que lo sigue siendo del partido regionalista UPex en Plasencia, llamemos las cosas por su nombre, una tránsfuga de libro, sea nuestra compañera de camino. 

No es bueno que se marchen nuestros compañeros asturianos o aragoneses. La convocatoria de un Congreso Extraordinario para debatir, criticar, evaluar y dilucidar nuestras diferencias, no es el mejor cartel electoral pero seguirá siendo un ejemplo de práctica democrática. Hace unos días escuchaba en una película que “el valor de una persona viene dado por el valor de su palabra dada” y desgraciadamente esto no es lo común entre los partidos viejos y tampoco entre mis antiguos compañeros de partido que tan sólo hace unos meses publicaban en las redes sociales su “aversión” ante la idea de ir con Ciudadanos por ser proyectos diferentes. Entiendo que la naturaleza humana es así y el poder, incluso la mera posibilidad de tenerlo, como el anillo de Tolkien, cambia a las personas de una manera brutal y hace extraños compañeros de camino. 

Es por ello que yo, ante este rio de aguas turbulentas, considero que es necesario que proclame alto y claro cuál es mi postura como Coordinador y candidato, y la de UPyD en Extremadura: nosotros seguimos fieles a nuestro trabajo, a las líneas que nos hemos trazado que van por luchar que todos y cada uno de los extremeños tengan los mismos derechos y deberes entre si y que funcionen en las mismas condiciones de igualdad de oportunidades, fiscales y de derechos que el resto de los españoles. Nosotros no nos vendemos por un sillón. 

En definitiva, yo sigo siendo de UPyD.