lunes, 14 de febrero de 2011

Jamones y Ley Sinde.


Todos los días salen cosas nuevas, el ser humano no deja de crear y de inventar. Ocurre que muchos de los proyectos que nacen tienen los días contados y vienen a este mundo para morir a las pocas horas de existencia y es que resulta muy complicado hacerse un hueco entre tanta innovación.

Pero hay veces que algunas de estas ideas sobreviven y calan hondo en la población y a las pocas horas de estar entre nosotros la gente se pregunta sorprendida cómo hemos sido capaces de vivir hasta ahora sin ellas. Suelen ser aquellas que nos proporcionan una mejora en nuestra calidad de vida, lavadoras, automóviles, aparatos de aire acondicionado, por poner algunos ejemplos.

Pero las ideas nuevas tienen un enemigo poderoso y ese son las viejas ideas.

El progreso tiene la facultad de arrasar con aquello a lo que supera. Las viejas posturas y todo lo que sustentan suelen resistirse a dejar de ser presente para comenzar a ser pasado y su poder es grande ya que son las que mandan en el momento.

Ocurrió en el pasado con movimientos políticos y artísticos revolucionarios que hoy en día nadie cuestiona y está ocurriendo ahora mismo con internet. El cine y la música, mejor dicho, las industrias del cine y de la música se resisten como gatos panza arriba a los nuevos modos que internet trae consigo.

Nunca hasta ahora la posibilidad de acceder al arte había estado más al alcance de cualquiera. Nunca hasta ahora la igualdad de oportunidades había sido más real. Ya no es necesaria una distribución costosa del producto, basta con un click y queda colgado en la red, después esperar a que la cosa guste y el boca a boca haga el resto. El talento frente al poderoso Don Dinero, algo magnífico.

Y como siempre ocurre, ante la idea genial, la reacción furibunda de lo antiguo, de lo obsoleto.

Y se imponen leyes, se crean cortapisas y cánones para perpetuar lo que ya es rancio y ya viejo, sólo para retrasar un poco el certificado de defunción. Un poco como hicieron con Franco aquellos que temían que con él se esfumase el mundo de privilegios que disfrutaban.

Aquí enlazo un corto que alude a lo que les digo. Un corto que nunca hubiese visto la luz de no ser por internet.





2 comentarios:

webmaster dijo...

Bienvenido. Lo seguiremos con mucho interés.

José Francisco Sigüenza García dijo...

Se agradece el interés. Bienhallado.