martes, 11 de febrero de 2014

Artículo 155 al rescate del Estado de Derecho.



La "cosa" comienza de este modo: Cinco familias que residen en Cataluña creen que están en el derecho de que sus hijos reciban el 25% de las clases en lengua castellana. Como creen que es su derecho, acuden a los tribunales a que éste se les reconozca. Se gastan su dinero, pagan tasas, abogados y procuradores y después de mucho tiempo, la justicia dicta sentencia y les da la razón.

Y la "cosa" sigue así: La Generalitat se declara insumisa y se niega a acatar la resolución judicial, saca a la gente a las calles y consideran la sentencia como un ataque a Cataluña.

Aparte del considerable enfado de esas cinco familias, ¿qué significa todo esto? ¿Qué repercusión tiene para los ciudadanos españoles?

La "cosa" es bastante grave. El gobierno catalán, con esta decisión, rompe todas las reglas del juego democrático pues deja sin efecto la labor de control que uno de los poderes del Estado tiene sobre los otros, creando de este modo, un muy peligroso precedente. Visto lo visto, si la Generalitat no acata y ejecuta las sentencias judiciales, ¿quién va a acudir ahora a los tribunales para defender lo que considera son sus derechos? ¿Quién le asegura, por ejemplo, a un comerciante extremeño que en su próximo envío no le van a poner una multa por no rotular en catalán? y lo peor de todo, ¿quién le asegura que si reclama y gana, la Generalitat le va a restituir lo perdido?

Cuando el poder ejecutivo no ejerce su función con diligencia y sin arbitrariedades, el Estado democrático deja de funcionar convirtiéndose en lo que conocemos por una dictadura, que es como se le llama a esa forma de estado en el que tanto las leyes como la aplicación de las mismas están sujetas a lo que dicta "el Gobierno" que puede ser ejercido por militares, juntas cívicas o como es el caso que nos ocupa, partidos políticos sin escrúpulos.

Aún estando así "la cosa", el panorama no es tan desolador, la Constitución Española nos proporciona los instrumentos para que estos desmanes se corrijan de modo que nadie se quede sin el amparo de la ley. Para ello tenemos el artículo 155 de la Carta Magna, que dice lo siguiente:
    1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
    2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.
Aplicar el artículo 155 no significa que los tanques se paseen por las Ramblas y se aplique el toque de queda, se trata simplemente de inhabilitar para ejercer ciertas competencias a aquellos que se niegan a respetar y acatar las decisiones que dictan los tribunales. No se trata de una medida exagerada ni extrema, se trata de garantizar el derecho que tiene cualquier español de acudir a la justicia y a que se cumplan las resoluciones que allí se dicten. Se trata de no permitir que nadie, ni siquiera un gobierno regional, se anteponga a los derechos de un sólo ciudadano de a pié.

Una vez analizado el asunto, la pregunta es obvia, ¿por qué el Gobierno Español no aplica el artículo 155? ¿Cómo es posible que Rajoy deje sin amparo a varias familias españolas que cuentan con una sentencia a su favor del Tribunal Superior de Justicia Catalana? Mucho me temo que la respuesta está en que esa dictadura de partidos que parece gobernar a sus anchas en Cataluña va más allá de las fronteras catalanas y tiende sus tentáculos por todo el estado español. La dictadura de los partidos políticos es una realidad a día de hoy, y la prueba más clara está en la composición del Consejo General del Poder Judicial, fiel reflejo de ese pacto de partidos que, si no ponemos remedio, controlará todas las sentencias judiciales de modo que no se vuelvan a dar casos como el que nos ocupa.



Y bien, llegada "la cosa" a este extremo, qué podemos hacer. Llegados a este punto sólo nos queda una salida: Darnos cuenta de que la realidad es la que és y votar en las próximas elecciones a un partido que crea y luche por un Estado de Derecho. El balón está en nuestro campo y nos toca sacar a nosotros, si dejamos pasar la oportunidad, puede que para la próxima nos hayan quitado hasta la pelota.


lunes, 27 de enero de 2014

Solos en la madrugada (monólogo).


Iba yo a escribir sobre la película que vi este fin de semana y que fue "Asignatura pendiente" de José Luis Garci e iba yo a insertar como es costumbre, un vídeo de la misma, cuando me topé con el que voy a poner y que pertenece a otro film del mismo autor llamado "Solos en la madrugada", y digo "iba" por que he cambiado de opinión y escribiré sobre la segunda que también la he visto pero hace ya más tiempo. El porqué del cambio está en el mismo vídeo, en el monólogo final de la cinta, algo tremendamente actual a pesar de los años que han pasado. 

¿Saben que fue esta película la que le dio la idea a Jesús Quintero para hacer su famosísimo programa "El loco de la colina"? Pues así es. Ambas películas se parecen un poco, ambas están ambientadas en esos años complicados de antes y después de la muerte de Franco. Son películas raras para ser españolas pues huyen de los malos y de los buenos y tratan las cosas como son o más o menos como debieron ser. Que si había un poco de libertad pero no demasiada, que si encarcelaban a unos y los otros tampoco eran unos santos. Es decir, que son películas para que te odien unos y otros que ya se sabe que en España no hay mayor pecado que negarle la razón al prójimo y puede que por eso mismo, Garci, que fue el primer Oscar en habla española, no esté en los altares del celuloide patrio. 

También en ambas se respira un aire agridulce que anticipa, a mi modo de ver las cosas, en lo que se convertirían esos años del destape y de la movida, años que también fueron de Balbín y de Gente Joven y de las dos cadenas, de la ETA más virulenta y del golpe de estado... todo eso que germinó y vino a dar el libro más vendido del 2013, la apatía y la pereza y lo que es peor una asquerosa pornografía intelectual que es, por supuesto, mucho más peligrosa que una teta o un buen culo.

Así es, como nos enseñó Quique, la vieja antinomia de Eráclito y Parménides sigue aún vigente, todo parece fluir para que luego nos demos cuenta de que monólogos como los que les muestro, siguen aún completamente vigentes.

Y de la "Asignatura Pendiente", hablaremos otro día.... Por que no podemos pasarnos otros cuarenta años hablando de los cuarenta años.



Vamos a intentar luchar por lo que creemos que hay que luchar... por lo que sea. Hay que hacer algo ¿no?. Pues venga, vamos a cambiar de vida.

jueves, 16 de enero de 2014

A propósito de LLewyn Davis.


Pues eso, a propósito de que a partir de ayer, los miércoles van a ser un poco más el día del espectador, me fui a ver la última de los hermanos Coen.

El precio de la entrada fue de 3,90 € y en la sesión de las 22:30 la sala estaba a la mitad de su aforo más o menos, así que todo parece indicar que efectivamente, eso de que bajen el precio de las entradas, anima al espectador a acudir al cine.

La película no estuvo mal, si a uno le gusta la música folk de los EE.UU. y le atrae la estética de los años 60 y sobre todo, si le gustan los gatos, no saldrá defraudado. Aún así yo, que comparto todas las anteriores condiciones, tampoco creo que sea una obra maestra ni mucho menos.

Por señalar algo que me llamase la atención y que no destripe la historia, diría que me pareció que los Coen se burlan un poco de este tipo de genero musical. Los gestos ñoños de los protagonistas al cantar y sus inmaculadas barbas perfectamente recortadas distan mucho de la imagen que podemos tener de Bob Dylan o Joan Baez por aquella época, incluso el protagonista a pesar de llevar siempre la misma ropa nunca sale con barba de más de unas horas. Como digo, se respira un aire un poco artificial en todo ello, aire que no creo no sea premeditado.

Los actores bien, pero no destaca la película por ellos.

Resumiendo, una película que se deja ver y con una banda sonora muy agradable para los que nos gusta ese género y de la que destacaría la siguiente canción:


lunes, 13 de enero de 2014

Blue Jasmine...


...Así es como se llama la última película de Woody Allen y comenzando por el final, diré que no me ha gustado o más bien diré, que no responde a las expectativas que me había hecho de ella.

Los que saben de cine tenían puestas muchas esperanzas en la película pues ni transcurría en París, ni en Roma ni en Barcelona, es decir, que no parecía ser una de esas últimas películas destinadas a darle publicidad a alguna vieja señora europea y llenarse así los bolsillos, y sí algo salido del genio de Allen. El caso es que no creo que esas otras fuesen tan malas y ésta no me parece tan genial, por ejemplo, Midnight in Paris, me pareció más suya y mucho más entretenida.


Da la sensación de que ya sabes lo que va a ocurrir en todo momento, no me enganchó y parece que hay cosas que no sabes muy bien porqué están ahí, no entraré en detalles para no aguarle la fiesta a nadie pero, por ejemplo, lo del hijo es como un pegote que ni fú ni fá. 

Con todo, esta película irá a los Oscar, eso es seguro, y se llevará el premio a la mejor actriz. Cate Blanchett es, sin duda, lo mejor de la cinta, le saca todo el jugo a su personaje poniéndole mil caras, desde la más bella a la más demacrada y sólo por verla merece la pena.



Y esta es mi humilde opinión.

martes, 17 de diciembre de 2013

Anuncio cateto, cateta actitud.


Acabo de ver el anuncio de Campofrío. No me gusta. No me gusta nada de nada y lo que menos me gusta es que a todo el mundo le parezca que está genial.

Me parece cateto, terruñero, propio de esos que dicen "la Catedral de León es una porquería, mucho mejor la de mi pueblo". Menudo despropósito. Ahora resulta que hay que reivindicar lo propio aunque sea malo sólo por el hecho de que es lo tuyo (Brincos vs. Beatles, como si hubiese que elegir). Nos proponen hacer del defecto virtud en el peor sentido de lo que significa el refrán para que, de ese modo, consigamos sentirnos mejor. Pues no, me niego a comprar ese mensaje, ¡qué no!, que hablar en alto no es guay, es una falta de educación...

En un país que lucha por sacudirse el estereotipo del torero y la sevillana, vienen y nos salen con la colección de clichés del foráneo: que si los extranjeros no se abrazan, que si no se tocan, que si mantienen  una distancia entre ellos y van y dicen dicen que en Alemania no hay cómicos. Ya saben que el nacionalismo se cura viajando pues eso, viajen y vean y avergüéncense.

Ahora resulta que lo español y lo que nos hace únicos, lo que nos da ese carácter al que no hay que renunciar, es deberle dinero a la gente, cocinar para pocos y que coman muchos, invitar aunque no tengas dinero (vivir por encima de nuestras posibilidades), lo guay es que nos acostemos a las tantas y si nos cierran los bares pues montamos una juerga en la calle y que se jodan los vecinos que eso de descansar para producir no es español...

Pero no todo es malo, hay una cosa del anuncio que es cierta y es que somos los últimos en muchos estudios, los últimos, no los del medio, ni los segundos, somos los últimos y parece que eso no es del todo malo (flipo). Dicen que mola ser de una superpotencia y claro que es así, pero para ello hay que ser honesto, hay que trabajar y no esperar que el progreso nos venga caído del cielo en forma de subvención o de ayuda estatal. Mola ser sueco o inglés o alemán o francés, pero para ello hay que ser ciudadano antes que nada, hay que no dejarse mamonear por los unos chorizos que no son los de Campofrío si no los del PP y PSOE y echarlos de las instituciones. Para salir de la crisis hay que salir del bar y de la mesa camilla y mover el fandango, reclamar, exigir que el dinero no es suyo que es de todos y que han de usarlo bien. Para ser guay hay que luchar por serlo.

Así que no me vengan con arengas pro-lonuestro aunque sea Navidad. Somos como somos y por eso estamos donde estamos, sentirnos orgullosos de nuestros defectos es precisamente lo que nos ha llevado a esta situación.

La gente no se da cuenta de que ellos, esos a los que llaman en el anuncio extranjeros, son los primeros que se han españolizado tomando aquellas cosas buenas que nosotros tenemos y haciéndolas suyas, pero si hasta los chinos nos han copiado la manera de curar jamones... Es por eso que Alemania, con menos horas de luz, genera más energía eléctrica limpia que nosotros, por eso nuestros mejores productos los consumen ellos y no nosotros (el famoso aumento de las exportaciones), por eso se llevan a los mejores universitarios y por eso los pisos de la costa los compran y gestionan empresas extranjeras pudiendo hacerlo las de aquí.

Somos como somos y este es nuestro carácter. Este anuncio es la versión actualizada de la historia de aquel viejo hidalgo que se echaba migas de pan en la capa para que creyesen que se venía de un festín. Somos como somos y así nos va. Empecinarnos en el error puede que nos haga sentir bien pero es una enorme estupidez. 

lunes, 16 de diciembre de 2013

Asamblea de UPyD Extremadura, 15 de diciembre de 2013.

Ayer tuvimos una Asamblea en Almendralejo, vinieron afiliados, simpatizantes e invitados con ganas de saber cómo son los haceres magentas...









... y aprobamos el informe de gestión del Consejo Territorial. Comimos, hablamos mucho de política, de cómo mejorar las cosas y de regenerar las instituciones extremeñas. Desde mi punto de vista, todo un éxito :)

Gracias a todos por conseguir que UPyD en Extremadura cada vez seamos más y lleguemos a más sitios. ¡¡Enhorabuena!!

jueves, 5 de diciembre de 2013

La educación cortina de humo.


El informe PISA, la toalla desordenada del ministro Wert tirada por el suelo y los homenajes que sólo son recibimientos calurosos de los etarras no arrepentidos. Todo cuadra.

La actitud del Gobierno de Rajoy en lo que a educación se refiere no se comprende de ningún modo. Nadie en su sano juicio se empeña en primero, hacer una ley de educación teniendo en contra a todo el arco parlamentario y a las asociaciones de docentes y padres de alumnos y segundo, mantener a toda costa a un ministro que exhibe su palmito chulesco y prepotente allá por donde pasa. Digo, que nadie se empeñaría en tal despropósito si no fuera porque tuviese alguna otra razón oculta por ahí.

El discurso oficial se empeña en afirmar que la educación es algo vital y que hay que asegurar una calidad de la misma. Para ello se empecina en seguir con la tramitación de una ley que carece de consenso y a la que el resto de fuerzas políticas han condenado a muerte. Tenemos, pues, una proyecto sin recorrido que incide en polémicas absurdas como la obligatoriedad de la asignatura de religión a la vez que de manera incomprensible, elimina horas de filosofía y matemáticas. La pregunta es obvia, ¿de verdad le interesa al Gobierno que cambie la educación?, la respuesta no puede ser otra, rien de rien.

Al Rajoy, a Wert, a Soraya y al resto de ministros la educación se la trae al pairo, no puede ser de otro modo. Sabemos que no puede haber un cambio del modelo de enseñanza que no esté basado en una larga temporalización y no se puede evaluar si un modelo educativo funciona o no, si no dejamos que esté vigente un determinado periodo de tiempo. Empeñarse pues, en el enfrentamiento con la oposición sólo puede deberse a que el objetivo de la ley es ese mismo enfrentamiento y en ningún caso la excelencia académica.

Todo cuadra, polémicas y gestos chulescos que aireen el humo de la indignación y pongan el punto de mira sobre las carnes trémulas del ministro títere. Gestos, modos y declaraciones que cual trapo rojo atraigan las embestidas de una población que ha de olvidarse de que los asesinos salen a la calle, que los tratan como héroes y que las calles de muchas poblaciones son mucho menos seguras que ayer porque hay varios violadores y psicópatas sueltos por ellas.

La educación no importa. En la polémica todos ganan, el gobierno porque no se habla de lo otro y la oposición porque enardece a los propios y parece que hace algo.

Y mientras tanto no se deja de escuchar (para el que lo quiera oír) el terrible llanto y el crujir de dientes de unas víctimas traicionadas a las que se les obliga a pasar por otro infierno en vida....